FOZ DE FAGO

30 de junio

De nuevo tritones al agua. En esta ocasión, Javi-Inox, Toño, Susana y quién escribe esta piada, nos acercamos hasta Fago, lugar que por otros motivos recordamos.


Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve por aquí, y la sensación que he tenido ha sido la de redescubrir un precioso barranco, además con un caudal muy bueno para la fecha, a ver lo que dura... No sé cómo la memoria me ha podido jugar la mala pasada de apenas recordar pequeños retazos de este paisaje, porque he de reconocer que merece la pena repetirlo.

El agua estaba más caliente de lo esperado, porque la chaqueta se ha quedado de nuevo en la mochila (que poco uso la estoy dando últimamente). De nuevo encontramos aguas limpias y cristalinas, alegrándonos la vista.

Pequeños rápeles, algún saltito (me hago mayor ya para los saltos grandes), badinas de aguas transparentes en las que nos dejamos llevar y de nuevo a disfrutar dentro de un barranco, entre sus altas paredes, en ocasiones tenidas de verde vegetación. 

Unas veces las formas caprichosas de la roca, labradas por la fuerza del agua a lo largo de cientos,   miles de años, otras una hiedra imposible en este lugar, el agua, siempre el agua nos regala imágenes difíciles de eliminar de nuestra retina, hace que volvamos la cabeza para disfrutar de este paraje, que suerte tenemos de poder disfrutar de este entorno privilegiado!!!

Hoy, de nuevo, aunque había gente en el barranco, hemos bajado solos, tranquilamente, sin apenas contacto, lo que te permite disfrutar más, entre comentarios y risas.

Cuando hemos llegado al final, nos sabía a poco, queríamos mas!!!! Corto pero de una gran belleza. Grato recuerdo. Y por supuesto, la compañía, que todo ello hace un día inolvidable.

Alguna foto de este día, y como dice el título de la canción: Satisfaction... lo define todo.


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Bueno y ya hasta la próxima...

Saludos y buenos descensos




Mascún

29 de junio

Clásico imprescindible, antes de que baje el caudal, que ya se nota que va perdiendo...

Poco puedo contar de este barranco que todos hemos bajado muchas veces, tanto desde su inicio, cómo desde cualquiera de sus afluentes tributarios. En esta ocasión, aunque no llevábamos idea, al pasar junto a la entrada de Otín, ver las pozas del inicio llenas, y correr un pequeño hilo de agua, estuvimos tentados de entrar, pero respetuosos de la legislación y prohibición temporal hasta el treinta de junio (estábamos todavía a 29, cachisssss) y por el pequeño detalle de que sólo llevábamos cuerdas de 20 metros, hizo que pasáramos de largo, aunque mirándolo de reojo al pasar.

Al llegar a la altura de Raisén, de nuevo miramos que lleva un poquito de agua, poco, pero por lo menos no seco y de nuevo el insignificante detalle de las cuerdas, hace que tomemos las Cornisas de Raisén como estaba previsto, para ver el circo de Raisén y llegar al inicio del barranco.

Una vez en la base del Saltador de las Lañas, vemos gente y decidimos no subir y quedarnos en su base, así no nos afectará el tapón que siempre se produce en ese punto y aprovechamos el tiempo mientras nos equipamos, saboreando unas cervecitas frescas, que a pesar de haber madrugado, la aproximación ha sido ya calurosa...  



Un día de verano, sin ser excesivamente caluroso (menos mal, porque si no esa costera nos mata), pero el sol calienta, el caudal es bueno, aguas limpias y cristalinas, aunque se nota que va bajando por momentos (le queda una semana), agua fresca al inicio, pero ya atemperada a después de los oscuros, dónde ya nos estorba la chaqueta.

Quizás no soy el más indicado para describir con palabras el paisaje y las sensaciones que nos produce este descenso, vamos contemplando, haciendo fotos, tranquilos, apenas nos cruzamos con la gente en los rápeles y casi todo el rato lo vamos disfrutando solos.

Como siempre, no nos defrauda.

Y aunque todos tenemos cientos de fotografías del lugar, unas pocas mas...

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Hasta pronto, que este verano creo que será fructífero en descensos.

BARRANCO DE SANTA OROSIA

15 de junio

Volvemos a la carga...

Por fin volvemos a coincidir con Inazio y Make, y aunque echamos en falta algúnos habituales, por baja por lesión o por encontrarse con los hijos de la Gran Bretaña, conocemos a Toño, con el esperamos coincidir más veces a partir de ahora y que a pesar de que no conocía el barranco, nos enseñó dónde se encontraba una joya en este barranco, esa pequeña cueva al principio  del barranco.

Hoy decidimos descender el Barranco de Santa Orosia, en Yebra de Basa, que aunque yo ya lo he bajado en otras dos ocasiones, el resto del equipo de no lo conocían. Además hoy este barranco con la primavera tan húmeda que hemos tenido, lleva un poco de caudal, que hace que la Cascada del Chorro, sobre la Iglesia de las Cuevas y Ermita de San Cornelio, otorgue más belleza si cabe al paisaje, y ese agua dará más belleza al descenso y nos ayudará a refrescarnos en este caluroso día, que ya tocaba....

Toca decidir entre realizar una larga combinación de vehículos por la pista que lleva a la Ermita de Santa Orosia, a los pies de Oturia, o hacemos una larga ascensión de más de dos horas por el camino de las Ermitas y aunque el paisaje de ese camino merece la pena, cargados con todo el equipo y cuerdas, preferimos la opción motorizada.

Una vez equipados, iniciamos el descenso por una sucesión de pequeñas badinas escalonadas, de aguas cristalinas, en el conglomerado de este inicio de barranco, en contraste con el verdor del paisaje hasta el punto en el que Toño nos indica la existencia de una pequeña cueva, en la que gracias al pequeño frontal que siempre va en el bote estanco podemos acceder. 

Primero entramos casi arrastrandonos y poco a poco el techo se va separando del suelo hasta llegar a una bonita sala, donde podemos estar agachados y apreciar con la poca luz que llevamos, columnas, estalactitas, y las gotas de agua brillantes en el techo iniciando un proceso que durante más años que los que somos capaces de imaginar, acaban por formar la belleza de esta sala.
Tras salir de la cueva, nos refrescamos y limpiamos del barro bajo unos agradables chorros de agua y continuamos por el cauce, en busca del punto culminante de este descenso, el rapel de 50 metros junto a la Cascada del Chorro, sobre las ermitas encajadas en la pared, que contemplaremos durante la bajada.


Desde la cabecera de este primer rapel, contemplamos el camino de subida, el barranco y el Ballibasa, con los campos de cereal todavía verdes. Da vértigo asomarse, pero hemos venido a disfrutar y empezamos a bajar por la pared, hasta que esta desaparece y  bajamos contemplando las ermitas, la cascada, y algún compañero que nos mueve bajo el chorro de agua cual badajo de campana.



A partir de este momento empezamos una sucesión continua de resaltes, destrepes y rápeles de entre 8 y 17 metros con el agua que nos acompañará y refrescará todo el descenso.

A medida que bajamos, volvemos la vista atrás en varias ocasiones para contemplar este gran inicio de barranco que nos dejará buen sabor de boca todo el día.

Una vez que el barranco se cruza con el camino de subida hacia las ermitas, damos por terminado el descenso, nos quitamos el equipo, nos refrescamos y comenzamos la bajada que en poco mas de media hora nos llevará al coche.


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Ahora queda recuperar el coche que hemos dejado por la mañana cerca de la Ermita de Santa Orosia, casi 11 kilómetros de pista, pero mientras Angelique e Inazio cogen el otro coche para dedicarse a esa labor, Toño, Make y yo realizamos la última parte y no por ello menos importante del barranco: refrescarnos con una cerveza, que acompañamos por unos sabrosos bocadillos, mientras esperamos que nuestros amigos lleguen con los coches.

De nuevo reunidos, y ahora creemos que sí, con el verano en tímidos comienzos, esperamos poder continuar saliendo a disfrutar de muchos de los descensos que nos rodean, preparando la siguiente... pero eso ya será otra historia.