Barranco de Matils (Escartín - Huesca). Nueva apertura en Sobrepuerto

Primer descenso del barranco Matils (Escartín - Huesca) en Sobrepuerto.

Barranco de Matils (Escartín - Huesca)

Barranco con zonas de interés, pero descompensado en el balance entre esfuerzo (más de dos horas de aproximación, casi 7 kilómetros desde Bergua) e interés deportivo. Recomendable combinarlo con Glera de Otal (Forcos), cuyo inicio se encuentra 1400 metros aguas abajo de la desembocadura de Matils, para completar la actividad.

Cinco rápeles de escasa entidad (máximo 11 metros) y bastantes destrepes sobre flysch de buena calidad. Alguna zona vestida, sobre todo en la primera parte, que va despejando según descendemos, terminando el barranco con zonas muy bonitas de cascadas y pequeñas pozas.

Todos los rápeles fueron instalados sobre árboles. Prever cuerdas de sustitución para futuros descensos.

Primer descenso conocido realizado por Álex Puyo y Daniel Beltrán el 29 de marzo de 2025.

Un poco de historia sobre la apertura

Era el año 2012 y Ricardo y yo (Álex) seguíamos inmersos en la realización del libro de Senderos de Agua del río Ara. Teníamos unos cuantos barrancos para revisar antes de dar por finalizado el libro, pero cuanto más investigábamos más trabajo nuevo aparecía. El norte de la sierra de Canciás y sierra de Galardón, así como la Solana estaban entre las zonas a recorrer, pero las obligaciones familiares obligaron a dejar el trabajo donde estaba a la espera de una ventana de disponibilidad que nunca ha terminado de llegar.

Entre los barrancos observados y no descendidos estaba uno que se atraviesa en su zona baja al realizar la excursión a Otal por el barranco de la Glera. Desde este punto y desde la pista que sube a Escartín no tiene mala pinta: algún salto de agua con pozas poco profundas en su base que no promete mucho en lo que aspecto deportivo se refiere, pero estéticamente bonito.

Últimos destrepes del barranco. Hasta aquí se puede llegar fácilmente remontando desde la senda.

De nombre Seretas en la cartografía oficial, el nombre real es barranco de Matils recibiendo esa denominación de los terrenos que forman la cabecera del barranco. Seretas o más correctamente As eretas es el nombre del barranco que afluye a Matils justo antes del cruce con la antigua pista que viene desde la cruz de Basarán.

La despoblación que dejó vacío Sobrepuerto en los años 60 del siglo XX nos privó de mucha información. Además de estilo de vida y costumbres, perdimos patrimonio con el derrumbe de edificaciones y la desaparición de los caminos que fueron progresivamente comidos por la vegetación. La búsqueda de un camino para acometer el descenso del barranco de Matils siempre me llevaba al camino homónimo que une Otal con Escartín por las zonas más altas, empezando en una zona excesivamente emboscada y sin caudal que alargaría el descenso sin sumarle atractivo. Aún así, en el verano de 2024 logré atraer para la causa a Ylenia López, que en plenas fiestas de San Lorenzo de Huesca decidió acompañarme en esta investigación con resultado desastroso: Emboscada horrible con arañazos por doquier, calor, deshidratación y terminar metidos por error en el barranco d’os Güertos haciendo el descenso más integral y absurdo posible.

El vuelo americano de 1956 - mi herramienta favorita en lo que a descubrir caminos tradicionales se refiere - me mostró un camino antiguo que unía Escartín y Otal de un modo bastante obvio e inteligente, ya que lo realizaba de un modo bastante plano atravesando la zona de la Calma, sin demasiados desniveles. Gente bien conocedora de Sobrepuerto como Enrique Vidania y José María Satué me hablaron de este camino al que provisionalmente le di el nombre de la Calma y decidí recorrerlo. El 10 de octubre de 2024 llegué al barranco, pero también se despertó una obsesión nueva – otra más – y durante el otoño de 2024 y el invierno de 2025 recorrí este camino varias veces dejando de lado la investigación del barranco. 

Camino d'a Calma, entre Escartín y Otal. Aproximación para el barranco de Matils.

Con la llegada de la primavera decidí descender el barranco de Matils. El plan no era muy prometedor y no fue fácil encontrar compañía o las compañías me iban posponiendo sine die su disponibilidad. Finalmente, a Daniel Beltrán no solo le convencí, sino que se entusiasmó con la idea y acordamos meternos el 29 de marzo de 2025 para ver qué nos encontrábamos.

Sobre el papel no terminaba de ser un mal plan. Unos 250 metros de desnivel y 1250 metros de recorrido daban comparativamente un descenso más vertical que barrancos cercanos como Abé o Bergazo, de modo que lo único que podía propiciar una absoluta falta de interés en el descenso era la ausencia total de agua o demasiada vegetación, ambas cosas bien posibles visto lo visto desde el vado del camino de la Calma.

Rápel de 10 metros

Luego la realidad mostró que casi todo el desnivel se salva mediante destrepes bastante fáciles en general y que, aunque el interés va creciendo conforme avanza el descenso, no se termina de concretar en nada más que unos pocos rápeles de las características del flysch de la zona. 

Piada de la apertura

Tras una aproximación realizada con todas las condiciones meteorológicas posibles para la fecha (frío, viento, nieve y sol) llegamos al punto de inicio del descenso tras 2 horas y media de andada sin prisas y con varias paradas. Gran cantidad de material, cuerdas y diversos "porsiacasos" hacen que vayamos cargados como mulas.

Tras equiparnos empezamos el descenso. Algo de vegetación ya prevista en exploraciones anteriores mientras recorría el camino de la Calma y a los pocos minutos primer rápel de 10 metros en una zona curiosa donde el flysch se retuerce de un modo bastante estético. Empezamos bien.

Justo después de esto, un nuevo rápel de 5 metros nos hace animarnos mucho, ya que el inicio es bastante prometedor en cuanto a rápeles nos vamos encontrando.

Rápel de 7 metros

Aunque esta parte está algo vestida, vamos cortando las ramas más molestas y se puede avanzar sin demasiada dificultad. La verticalidad sigue presente, pero casi todo se salva con destrepes más o menos fáciles. En algún momento nos apartamos del cauce allá donde los árboles caídos nos obligan a buscar el mejor paso.

Rápel de 5 metros

El barranco continua, pero la expectativa inicial de rápeles no. A pesar de que estéticamente el barranco es bonito, empezamos a impacientarnos con el carácter deportivo, ya que teníamos asumido que lo único que podía hacer atractivo un barranco tan alejado era algo de emoción o estética incomparable.

Asumiendo poco a poco que el descenso va a pasar sin pena ni gloria, seguimos avanzando y nos encontramos con una vertical que termina en una zona de surgencias en la margen derecha bastante atractiva. Inmediatamente después aparece otro rápel corto de 5 metros y nos volvemos a animar pensando que, si al menos se pudiera acceder directamente a esta zona, algo lo podríamos recomendar.

Barranco de Matils. Zona de surgencias

Pero no. De nuevo vuelven a aparecer los resaltes destrepables y, aunque mucho más despejado de vegetación (y menos mal, el barranco se me había tragado una sierra y unas tijeras) perdemos la esperanza de que hayamos dado con un barrancazo que hubiera pasado desapercibido a la gente que había explorado esta zona mucho antes que nosotros.

Un último rápel de 7 metros antes de la pista y ya resignados continuamos descendiendo disfrutando del momento y el entorno, como la visita de un corzo que salió espantado al ver a dos tipos enfrascados en semejante ocupación.

Destrepes antes de llegar al cruce con la pista de Oliván a Escartín

Ficha técnica

  • Aproximación: Ver acceso barranco Matils.
  • Desnivel: 250 metros. Entrada a 1360 metros, salida a 1110 metros.
  • Longitud: 1250 metros.
  • Número de rápeles: 5 y numerosos destrepes.
  • Longitud del rápel más largo: 11 metros.
  • Material necesario: Peto de neopreno (ninguna poza cubre), cuerdas 2x 15 metros (o 1x 25 metros) y bagas para reponer.
  • Afluentes: Fulco Ancho, Fulco Estrecho y barranco d’as Eretas (Seretas), todos por la orilla izquierda. De ellos, tal vez el barranco d'as Eretas (Seretas) pudiera tener algo de interés por longitud y desnivel (se aprecia un evidente rápel en la desembocadura en Matils), aunque por caudal y vegetación no parece una exploración demasiado apetecible. Todo será que alguien decida a entrar para comprobarlo.
  • Retorno: llegados a la senda que se dirige a Otal, tomar la misma hacia la izquierda (este) por la izquierda orográfica de la Glera de Otal hasta dar con el camino de acceso a la altura de las pasarelas que nos llevan de nuevo a Bergua.
  • Primer descenso: Álex Puyo y Daniel Beltrán el 29 de marzo de 2025, accediendo por el camino d'a Calma desde Escartín.